Iniciamos el viaje montados sobre la nave EL KIKE, mas cargada de lo habitual, por eso la recomendación de que tengan cuidado con las naves sobre cargadas, ya vieron el accidente hace unos meses en que la nave se volteo con los 250 pasajeros a bordo.
Demoramos todo un día para llegara a Pevas , es un bonito poblado donde un conocido pintor francés construyo una hermosa casa al pie de una colina que tiene vista al rió amazonas y cuando uno se va acercando al puerto, va observando la linda casa al pie de la Colina.Aquí pueden descansar hasta unas 4 horas, el barco reabastece combustible y deja gran parte de su carga en el lugar es uno de los poblados mas importantes del camino, tiene hasta mototaxis para transportar a los pobladores a comunidades indígenas y mestizas que están muy cerca de este lugar poblado y que por supuesto cuentan con vías de acceso.
Este lugar también tiene 02 pequeños hoteles, cuenta con agua y desagua iluminación, las señales de celular no son muy buenas, pero cuenta con telefonía rural fija, solo reciben TV por satélite, es el lugar perfecto para desconectarse del mundo y pasar unos días de Paz y tranquilidad. Hay restaurantes, pocos pero hay y varias tiendas donde comprar víveres.

Ya Behirut es otra cosa, son un conjunto de cabañas que están a la orilla del rió con población mestiza, nativos civilizados, dedicados a la tala de arboles y comercialización de madera, también trabajan la tierra y comercializan cultivos, la mayoría son de la secta que sigue a Ataucusi .Tienen costumbres religiosas de los antiguos Israelitas, sacrifican corderos en medio de la plaza en honor a jehová y los queman frente a todos sus pobladores.

Continuamos camino y llegamos a Alto Monte que también se dedican a la comercialización de madera, también trabajan la tierra y comercializan cultivos, pero son normales, dejan desembarcar en sus costas y permiten el ingreso de pobladores de otras comunidades a diferencia de los pobladores de Behirut que no permiten eso, da la casualidad que unos pobladores querían bajar en este poblado y unas canoas se acercaron al barco para recogerlos, pero la nave no desembarco aquí.

Luego llego la noche y fue momento de pasar nuestra segunda noche en la nave , fue un hermoso atardecer, hasta esta noche tuvimos el camarote, pero el calor fue insoportable lo cambiamos por amacas a unos lugareños, nos pasamos a la Amacas que al comienzo fueron mas cómodas y frescas, pero después del tercer día ya nuestra espalda pedía auxilio, ya que duermes doblado, es dificil acostumbrase a veces hay formas de vivir o sentir tan simples en nuestras vidas, a veces nuestras constumbres citadinas son mas fuertes que los deseos de experimentar nuevas emociones, son cosas con las que debemos lidiar.

Lo mas hermoso de este día fue el atardecer en el Amazonas, la quietud del rió, la inmensidad de la selva y lo facinante de su espesor al escuchar solo los susurros de los animales gritando desde las orillas de este inmenso rio que nos acogía día a día, permitiéndonos surcarlo sin ni siquiera reclamar con un pequeño oleaje.
la noche llego silenciosa y con ella la inmensidad de mosquitos voraces de nuestra sangre, la variedad de especies de insectos nocturnos cayó sobre la nave que solo contaba con algunos puntos de iluminación, por eso las linternas frontales eran básicas para esta travesía








